Corea del Sur ha decidido cambiar su estrategia de defensa y dejar de depender de Estados Unidos para proteger sus cielos. Con una inversión de 26,5 millones de dólares, ha puesto en marcha el proyecto FA-50, un caza ligero que combina funciones de entrenamiento con capacidades ofensivas y defensivas. El objetivo es fabricar y exportar estos cazas, convirtiéndose en un jugador clave en el mercado global de defensa. La Fuerza Aérea de la República de Corea (ROKAF) cuenta con 1.592 aeronaves, incluyendo cazas avanzados como los F-15K y los F-35A. El país busca posicionarse como proveedor de confianza para países que no pueden acceder a cazas estadounidenses o europeos. Las primeras entregas del FA-50 se esperan en 2026, aunque la versión definitiva se completaría en 2028. Corea del Sur busca reducir su dependencia de otros países y convertirse en un exportador fiable de tecnología militar.