La inteligencia ucraniana ha revelado que los tanques rusos utilizados en la guerra contienen componentes occidentales y asiáticos. El informe del GUR detalla más de 260 máquinas de alta precisión empleadas por Uralvagonzavod, el único gran fabricante de carros de combate en Rusia. La mayoría de estos equipos, incluyendo tornos verticales estadounidenses, centros de mecanizado alemanes y prensas italianas de doblado, fueron adquiridos en los quince años previos a 2022. La dependencia de Rusia de la tecnología extranjera plantea un problema de continuidad, ya que sin repuestos ni actualizaciones de software, la producción blindada corre el riesgo de degradarse rápidamente. Ucrania ha propuesto medidas de diligencia reforzada para impedir que los productos occidentales acaben sosteniendo la industria bélica enemiga. El Kremlin puede disimular esta debilidad con propaganda, pero en la práctica su maquinaria bélica se apoya en engranajes fabricados en países que hoy forman parte del bloque que lo sanciona. La capacidad de fabricar nuevos tanques depende de máquinas que no controla, lo que podría deteriorarse de manera irreversible si las sanciones logran aislar a Moscú de repuestos y servicios.