Durante las fiestas de Gracia en Barcelona, un barrio se engalana con decorados amateurs, atraendo a decenas de miles de visitantes. Sin embargo, el barrio está lleno de graffiti que dicen 'Tourists go home'. El autor cuestiona la línea que separa al visitante bien recibido del odioso turista gentrificador. La turismofobia se describe como una forma de xenofobia ecosostenible, donde los progresistas odian a los extranjeros que gastan dinero, pero no a los inmigrantes que entran en España. El autor también menciona la madrileñofobia, donde la gente de provincias odia a los madrileños que prosperan en Madrid. El artículo critica la hipocresía de los progresistas que viajan y comparten fotos en redes sociales, pero odian a los turistas que visitan su ciudad.