Donald Trump ha propuesto restaurar la pena de muerte para los casos de homicidio en Washington D.C., donde fue abolida hace décadas. Durante una reunión con su gabinete, Trump insistió en que buscarán la pena capital para los homicidas, defendiéndola como una medida preventiva muy fuerte. Aseguró que todos los que han escuchado la medida están de acuerdo, aunque admitió que no sabe si el país está preparado para ello. La propuesta se enmarca en su plan para atajar una supuesta ola de criminalidad en la capital, a pesar de que él mismo aseguró hace escasos días que era una ciudad segura gracias al despliegue de la Guardia Nacional y la Policía Federal. El presidente ha aclarado que su plan se circunscribe a la jurisdicción de la capital estadounidense, dejando la puerta abierta a que el resto de estados tomen su propia decisión en esta materia. El Tribunal Supremo prohibió en 1976 que se obligara a los jueces a castigar con la pena de muerte, permitiendo que fuera una opción a su disposición. Trump ha asegurado que las cifras de delitos han disminuido mucho en Washington D.C., donde tomó hace dos semanas el mando del orden público, una conclusión compartida por los sindicatos policiales de la ciudad.