Seis meses después de la reunión en la Casa Blanca, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha vuelto a reunirse con Donald Trump. En esta ocasión, la reunión ha sido diferente en tono y fondo. Se ha discutido sobre el marco para las negociaciones de paz, que incluye la cesión de territorio ucraniano a cambio de garantías de seguridad explícitas y fiables. La solución intermedia propuesta por Meloni es la adopción de una protección similar a la del artículo 5 del tratado de la OTAN. Donald Trump ha cambiado su discurso en los últimos meses, después de varias negativas de Vladimir Putin a sus planes para un alto el fuego. La influencia de Marco Rubio y la esposa de Trump, Melania, han podido jugar un papel en este cambio. Aunque Trump quiere acabar con la guerra pronto, las sonrisas en la reunión no son más que un punto de partida. La injusticia de que Ucrania renuncie a parte de su territorio y el incentivo que supondría para Rusia no deben ocultar la realidad: el heroísmo ucraniano solo ha podido contener el poderío ruso, pero no ha logrado poner a Moscú a la defensiva. El desgaste ha degradado las capacidades militares rusas, pero también afecta a Ucrania. La retirada completa de Rusia de territorio ucraniano parece un objetivo lejano.