Donald Trump ha decidido humillar a su predecesor, Joe Biden, mediante la decoración de la Casa Blanca. Ha reemplazado el retrato de Biden con una fotografía de un bolígrafo robótico, conocido como autopen, en el pasillo que conecta el Despacho Oval con el resto del complejo presidencial. Trump ha convertido en mantra la idea de que Biden no firmaba personalmente sus órdenes ejecutivas debido a su 'deterioro cognitivo'. Biden, de 82 años, ha desmentido esto. El autopen es una herramienta que se ha utilizado durante décadas por presidentes de ambos partidos para firmar cartas y documentos. Trump ha llenado la Casa Blanca con dorados y ha retirado los retratos de Barack Obama y Hillary Clinton. También ha transformado la Rosaleda en un patio de piedra. Por otro lado, un colectivo artístico instaló una estatua de Trump y Jeffrey Epstein agarrados de la mano frente al Capitolio, lo que fue rápidamente retirada. La Casa Blanca calificó la escultura de 'provocación política'.