El 50º aniversario de la coronación de Juan Carlos I se celebra en un ambiente tenso, con el Partido Popular optando por una estrategia de contención para no enfadar a la Casa Real. El PP integrará el recuerdo del rey emérito en un tributo más amplio a la Transición democrática, coincidiendo con el cincuentenario de la muerte de Francisco Franco. La maniobra busca reconocer una etapa histórica sin provocar fricciones con la actual Casa Real. Detrás de esta cautela se esconde la consolidación de un cordón sanitario en torno a la figura del emérito, promovido desde Zarzuela y asumido con disciplina por buena parte del espectro político. El gesto del PP ha provocado un malestar palpable en ciertos sectores monárquicos y mediáticos tradicionalmente afines. El rey Felipe VI busca proteger la institución blindándola del pasado, separando los aciertos históricos de los errores personales que lastraron el final de reinado de su padre. La publicación de las memorias de Juan Carlos I, tituladas Reconciliación, está prevista para el 12 de noviembre en Francia y en diciembre en España, lo que podría reabrir heridas que la monarquía intenta cerrar desde hace años.