CAF, una empresa española de Guipozcoa, facturó 4.200 millones de euros en 2024 y tiene 16.000 empleados en todo el mundo. Está involucrada en un proyecto para construir y ampliar las líneas Roja y Verde del tren ligero de Jerusalén, valorado en 1.800 millones de euros, de los cuales CAF debería recibir 500 millones. Sin embargo, el proyecto ha generado controversia debido a que implica la construcción de 50 estaciones en asentamientos ilegales. La Organización para la Liberación de Palestina y Amnistía Internacional han criticado a CAF por su participación en el proyecto. La empresa se defiende argumentando que el proyecto fue adjudicado en 2019 y que cumple con los estándares de ética y responsabilidad. Otras empresas, como Alstom y COMSA, han abandonado proyectos en Israel debido a la situación política. El debate sobre la participación de CAF en el proyecto ha llegado a las instituciones españolas, con algunos partidos políticos pidiendo que se rescinda el contrato.