Nicolás Maduro enfrenta una nueva amenaza por parte de Donald Trump, quien ha declarado la guerra contra la dictadura venezolana. Venezuela se ha convertido en una base de suministro para el consumo creciente de drogas en Estados Unidos. Trump ha puesto precio a la cabeza de Maduro, lo que le está quitando el sueño. La flota más poderosa del mundo, teledirigida desde el Pentágono, está rondando las aguas de las costas atlánticas de Venezuela, y ya han sido abordadas y destruidas cuatro narcoembarcaciones cargadas con drogas, con un balance de 17 muertos. Maduro ha reaccionado declarando el estado de excepción y convocando a voluntarios para formar una unidad de resistencia civil. La situación es tensa, y conociendo a Trump, Caracas no es un lugar para vivir tranquilo. La dictadura venezolana se ha corrompido por el negocio de la droga, y los militares están implicados hasta las estrellas de mando que ostentan. La situación es grave, y el futuro de Venezuela es incierto.