La Guardia Civil ha investigado la filtración de los correos del novio de Isabel Díez Ayuso y ha señalado al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, como la clave de la trama. A pesar de que borró las pruebas cuando el Supremo le pidió que colaborara, García Ortiz dejó un reguero de indicios que le incriminan. Fue tan vehemente en las órdenes que cursó a sus subordinados para hacerse con las comunicaciones entre la Fiscalía y el novio de Ayuso que llamó demasiado la atención. El fiscal general del Estado movió Roma con Santiago el día 13 de marzo para conseguir los correos y obligó a sus subordinados a sacar urgentemente de un partido de fútbol de la Champions League al fiscal que llevaba el caso de González Amador. La UCO asegura que no se publicó nada relativo al contenido secreto antes de que este llegara a manos del fiscal general. La fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, reprochó la actuación de García Ortiz. El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Balas, aseguró que la participación de García Ortiz en el caso no fue la de un actor secundario. La investigación sugiere que el entorno del Gobierno podría estar involucrado en la filtración de los correos. García Ortiz dio una explicación incoherente sobre por qué borró el contenido de sus mensajes, diciendo que fue para proteger datos de terceros.