Pedro Sánchez ha impuesto su consigna sobre el fiscal general, y la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha defendido al presidente y ha dicho que no hay pruebas contra el fiscal general. Sánchez está allanando el camino para la sentencia, sea la que sea, y si el Supremo absuelve al fiscal, el Gobierno explotará la absolución como un balón de oxígeno. Si el fiscal es condenado, Sánchez dirá que ya advirtieron que era una persecución y que sigue siendo inocente. La ministra de Defensa, Margarita Robles, se ha salido del guion y ha dicho que confía plenamente en el Tribunal Supremo. La estrategia de Sánchez no es gratuita ni al azar, y está preparando el terreno para un posible indulto. El indulto sería una forma de reparar una injusticia, según Sánchez. La situación ha generado un debate político y ha puesto en evidencia la división dentro del Gobierno.