El 'caso Ábalos' es más grave y tiene un alcance mayor que el 'caso Begoña', sin embargo, a Sánchez le supone un mayor quebradero de cabeza la investigación contra su esposa. Cuando se enteró de que Begoña Gómez iba a ser investigada, se encerró en La Moncloa durante 5 días y montó un teatrillo para transmitir la imagen de un presidente perseguido por la Justicia a través de su mujer. La estrategia no funcionó y la investigación siguió su curso. Sánchez intentó bombardearla con recursos y querellas contra el juez, ataques personales y descalificaciones desde los medios afines, e incluso con una ley de punto final que pretendía abortar las investigaciones. La investigación contra su esposa avanzaba a pesar de todas las trabas y Sánchez pasó al ataque directo al juez, diciendo que Begoña es inocente y que el juez hace política y participa de un complot contra él. Esta sobreactuación no se ha visto en el 'caso Ábalos', a pesar de que es este el que peores consecuencias puede tener para él y su Gobierno. El 'caso Begoña' es el que toca la fibra sensible de Sánchez, ya que ver a su mujer en el banquillo e incluso condenada es una posibilidad cada día más real que le obsesiona.