La creación del nuevo canal de TVE en Cataluña ha generado polémica debido a la incorporación de figuras mediáticas como Toni Soler, Jordi Basté y Vicent Sanchis, considerados cercanos al independentismo. La oposición critica que RTVE, financiada por todos los españoles, se utilice para favorecer un relato ideológico concreto dentro de un territorio. El diseño inicial del canal refleja un sesgo que denuncian sus críticos, con una programación adaptada al público catalán pero con fichajes de figuras ligadas al independentismo. Pedro Sánchez busca reforzar su posición ante Junts, partido clave en la estabilidad parlamentaria del Ejecutivo, mediante esta cesión mediática. La operación ha sido interpretada como una rendición del Gobierno ante sus socios independentistas, erosionando la neutralidad del servicio público estatal y planteando dudas sobre su independencia editorial. La 2 Cataluña se perfila como una 'TV3 bis financiada por el Estado'.