Donald Trump y Vladimir Putin tienen un historial de encuentros peculiar. En su primera reunión en Alemania, Trump confiscó las notas de su intérprete. En Vietnam, Trump se tomó al pie de la letra la insistencia de Putin en que Moscú no se había inmiscuido en las elecciones de 2016. En Helsinki, Trump cuestionó el análisis de sus propios servicios de inteligencia ante la rotunda negación de Putin. El expresidente francés François Hollande advierte que la técnica de Putin es mentir y ganar tiempo. Trump y Putin se preparan para su primer encuentro cara a cara desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Autoridades y analistas anticipan una reunión fuera de lo convencional que mostrará a un Trump menos preocupado que en su primer mandato. Putin intentará convencer a Trump de que la postura rusa es mejor de lo que realmente es. Trump tiene una fe inquebrantable en su propio carisma y en su capacidad para persuadir a sus homólogos. La cumbre de esta semana representa la última oportunidad para que Trump vuelva a replantearse su relación con Putin y adopte una postura más dura contra el presidente ruso. Pocos esperan que la aproveche. Putin seguramente intentará ganar tiempo, según Hollande. Trump y Putin se reunieron por primera vez en julio de 2017, en el marco de una cumbre del G20 en Hamburgo. Posteriormente, Trump tomó las notas de su intérprete y le pidió que no informara a nadie sobre lo que se había hablado en la reunión. En noviembre de 2017, Trump se reunió con Putin en el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Vietnam. En julio de 2018, Trump y Putin se reunieron en Helsinki, donde solo estuvieron acompañados por sus respectivos intérpretes. La cumbre de esta semana es la última oportunidad para que Trump vuelva a replantearse su relación con Putin.