El 18 de julio, Donald Trump expresó su deseo de que se cancelaran programas televisivos cómicos que se burlan de él, como el de Stephen Colbert y Jimmy Kimmel. La cadena ABC recibió un mensaje de Brendan Carr, nombrado por Trump para presidir la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), indicando que si no cambiaban la conducta de Kimmel, la FCC se ocuparía del asunto. La cadena depende de licencias concedidas por el Gobierno. ABC canceló el programa de Kimmel indefinidamente, decisión tomada por Disney, propietaria de la cadena. Trump ya había hecho una amenaza similar unas semanas antes. La cancelación se produjo después de que Kimmel hiciera un comentario sobre la reacción de la derecha al asesinato de Charlie Kirk que no gustó en la Casa Blanca.