La izquierda española se desgarra las vestiduras por Palestina, pero guarda silencio frente a la situación del pueblo saharaui. Las manifestaciones por Gaza son frecuentes, mientras que la causa saharaui no recibe el mismo apoyo. Hay cuatro argumentos por los que la causa saharaui debería ser defendida con más ahínco: el aspecto histórico, la defensa pacífica, la responsabilidad histórica de España y la democracia en Israel. La causa palestina es un filón para la izquierda, que sirve para movilizar a las bases y exhibir superioridad moral. La corrupción en el progresismo español se tapa con la sobreactuación en la causa palestina. El Sáhara no es rentable para la izquierda, no genera titulares fáciles ni encubre sus miserias internas. La izquierda no defiende a los pueblos oprimidos, sino que selecciona causas que le resultan útiles para su propaganda. Desde 1975, España tiene una deuda con el Sáhara, y desde 1991 hay un alto al fuego vigilado por la ONU. La causa saharaui es una lucha democrática que no merece ser abandonada.