En el barrio Fort Pienc de Barcelona, una comisión de vecinos se reunión con el concejal Jordi Valls para abordar problemas de seguridad y limpieza. Se comprometieron a sustituir puertas de acceso a jardines, cerrar temporalmente el flujo de agua de una fuente y retirar arbustos donde se producen pernoctaciones y actividades ilícitas. La Guardia Urbana intensificará las rondas de inspección para combatir el tráfico y consumo de drogas. A pesar de estas medidas, el barrio sigue siendo inseguro, lo que lleva a reflexionar sobre la situación en otros barrios como Sant Antoni, donde se ha instalado un mercado ambulante de venta de pescado en el suelo de las aceras. La situación en estos barrios tradicionales de Barcelona es preocupante, con problemas de seguridad y limpieza que afectan la calidad de vida de los residentes. En este contexto, es comprensible que Orriols obtenga 19 diputados, reflejando la insatisfacción de los ciudadanos con la situación actual.