La ministra de Educación, Pilar Alegría, fue vista comiendo con el dirigente socialista Paco Salazar, quien fue cesado por acusaciones de abuso de poder y conductas inapropiadas. Esto ha reavivado el debate sobre la coherencia del feminismo del PSOE. Alegría defendió a Salazar antes de su cese y se mostró incómoda cuando se le preguntó sobre su relación con determinados episodios pasados relacionados con altos cargos socialistas. La oposición critica el doble rasero del Gobierno y acusa al PSOE de practicar un 'feminismo de conveniencia'. El encuentro entre Alegría y Salazar se produjo en un restaurante italiano del barrio de Chueca, en Madrid, el pasado lunes. No había ningún acto oficial agendado para Alegría ese día. La polémica ha generado dudas sobre la transparencia del Gobierno y su compromiso con la igualdad de género.