El término 'tonto útil' se refiere a aquellos que, movidos por ideales nobles, terminan legitimando regímenes totalitarios. En el contexto de Hamás, miles de ciudadanos y artistas occidentales se manifiestan en su favor, ignorando la brutalidad del 7 de octubre de 2023 y la lógica de exterminio característica del terrorismo yihadista. El presidente Pedro Sánchez ha anunciado un embargo total de armas a Israel y ha utilizado la palabra 'genocidio' en su discurso, lo que se considera una banalización del término. La campaña de boicot cultural y artístico contra Israel es emblemática, con cineastas como Mark Ruffalo y Javier Bardem apoyando la dictadura castrista. La figura del 'tonto útil' revive en quienes apoyan acríticamente a Hamás y convierten el antioccidentalismo en nueva forma de antisemitismo y de rechazo a la democracia liberal. El análisis riguroso y la responsabilidad intelectual pueden evitar que la ingenuidad bienintencionada legitime nuevos fundamentalismos y ciclos de violencia. El drama de los tontos útiles contemporáneos radica en la ingenuidad y la fuerza propagandística de sus posiciones, cabalgando contradicciones que no les pesan en su incoherencia e hipocresía.