En la guerra de Ucrania, se han comenzado a utilizar vehículos militares cubiertos con blindajes improvisados, conocidos como 'cope cages', para protegerse de los drones explosivos. Estos blindajes se han vuelto comunes en ambos bandos, rusos y ucranianos, y se han adaptado a diferentes modelos de vehículos, desde tanques hasta sistemas antiaéreos. La efectividad de estos dispositivos es objeto de debate, ya que pueden ofrecer cierta protección, pero también dificultan la movilidad y las operaciones de los vehículos. La guerra electrónica también juega un papel importante, con ambos bandos utilizando contramedidas electrónicas para bloquear las comunicaciones entre operadores y drones. Los drones de bajo coste han consolidado su papel como factor asimétrico decisivo, capaces de neutralizar vehículos de alto valor con una inversión mínima. La proliferación de estos drones ha obligado a plantear defensas de último recurso, como las 'cope cages'. En junio, comenzaron a llegar imágenes inquietantes desde la guerra en Ucrania, mostrando oleadas ofensivas de tropas rusas en motocicletas y vehículos cubiertos con blindajes improvisados. La imagen de un Humvee estadounidense rodeado de una jaula metálica con redes y palos sobresaliendo de su estructura es un ejemplo extremo de las soluciones de fortuna que se están desarrollando para intentar protegerse de los drones explosivos.