China está preparando una exhibición de poder naval y estratégico para el desfile militar del 3 de septiembre, coincidiendo con el 80 aniversario del final de la guerra contra Japón. Las imágenes satelitales muestran la presencia de sistemas móviles, drones avanzados y misiles antibuque, incluyendo el YJ-18C, YJ-15 y YJ-21, capaces de lanzarse desde buques o aeronaves con capacidad hipersónica. El despliegue de misiles cubre todas las categorías posibles y excede lo necesario para enfrentar a la marina taiwanesa, apuntando directamente a las fuerzas estadounidenses y aliadas en la región. China ha transformado su industria naval en la más poderosa del mundo, absorbiendo más del 60% de los pedidos globales de buques y produciendo a un ritmo 200 veces superior al de Estados Unidos. La marina china cuenta con 234 navíos, mientras que la flota estadounidense tiene 219. El desfile también incluirá sistemas de guerra no tripulada, como drones de combate y vehículos diseñados para transportar drones navales de superficie. Un dron submarino de gran tamaño similar al ruso Poseidón también ha sido observado. El despliegue no se limita al escenario naval, ya que también se aprecian misiles balísticos intercontinentales DongFeng-41, capaces de portar múltiples cabezas nucleares. China busca proyectar la imagen de una potencia con capacidad de golpear no solo en Asia-Pacífico, sino contra objetivos en territorio estadounidense.