Federico Borrell García, un miliciano, murió luchando por la España leal en 1936. La fotografía 'Muerte de un miliciano', tomada por Gerda Taro y Endre Ernő Friedmann, también conocidos como Robert Capa, se ha convertido en un icono del fotoperiodismo de guerra. Aunque se desconoce si la imagen es real o fue escenificada, su significado va más allá de la autenticidad. La propaganda revisionista ha utilizado esta imagen para justificar la destrucción de la II República española y el asesinato de cientos de miles de personas. La obra de Capa y otros fotógrafos republicanos, como Agustí Centelles y los hermanos Mayo, ha sido objeto de manipulación y distorsión. La verdadera historia detrás de 'Muerte de un miliciano' es la lucha por la libertad, la justicia y la dignidad, conceptos esenciales para una sociedad justa. La fecha de la muerte de Borrell García se cree que fue el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano, Córdoba. La fotografía se ha convertido en un símbolo de la lucha antifascista y la resistencia contra la opresión. La propaganda nazi y fascista ha intentado distorsionar la historia y manipular la opinión pública, pero la verdad detrás de 'Muerte de un miliciano' sigue siendo un recordatorio poderoso de la importancia de la lucha por la libertad y la justicia.