La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se encuentra en el centro de una controversia política tras las revelaciones del empresario Víctor de Aldama, quien ha aportado pruebas de una conversación clave con Koldo García, exasesor del exministro José Luis Ábalos. Según un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, los mensajes de WhatsApp interceptados en el móvil de Aldama muestran intercambios entre Koldo y Carlos Moreno, jefe de gabinete de Montero, en los que se solicitaban aplazamientos tributarios para empresas. Aldama asegura que recurrió a Moreno, a través de Koldo, para obtener un beneficio fiscal, entregándole 25.000 euros en efectivo en un bar cercano al Ministerio de Hacienda. Esto ha intensificado las sospechas sobre la implicación de Montero en la trama de corrupción ligada a contratos de mascarillas durante la pandemia. La oposición exige aclaraciones sobre el papel de la vicepresidenta en este escándalo que amenaza con erosionar aún más la confianza pública. La investigación también vincula a Montero por su cercanía política con Ábalos y los mensajes interceptados, poniendo en entredicho la transparencia del Ejecutivo.