El lunes 1 de septiembre, Pedro Sánchez concedió su primera entrevista en catorce meses a Pepa Bueno en Televisión Española. La dirección de RTVE eligió a Bueno, recién llegada a la cadena después de doce años en empresas privadas, para maximizar el impacto de la entrevista. La entrevista se convirtió en una especie de coreografía, donde Bueno hacía preguntas y Sánchez respondía con peroratas sin interrupciones. Un ejemplo claro fue cuando se le preguntó sobre los presupuestos, y Sánchez afirmó que podía completar su proyecto político sin ellos, a diferencia de Rajoy. La entrevista fue criticada por su falta de profundidad y crítica, y al día siguiente, el equipo de opinión del Gobierno la alabó. Sin embargo, la audiencia no pareció convencida, ya que otros programas obtuvieron mejores datos de audiencia. La entrevista se produjo en un momento en que el país se encuentra en una situación política delicada, y la expectación era alta.