María Guardiola, presidenta extremeña, ha decidido asumir el coste de decidir y ha anunciado que si PSOE y Vox tumban los Presupuestos, habrá elecciones en Extremadura. Esta decisión muestra un modelo de política que no se resigna al chantaje ni al bloqueo y pone a los ciudadanos en el centro. Mientras el presidente Sánchez estira una legislatura muerta, Guardiola elige dar la voz a los ciudadanos. La reacción airada de socialistas y voxeros muestra que su decisión los pilla sin guion. El PSOE llega con su secretario general procesado y un Gobierno descompuesto por la corrupción, y Vox teme pagar su oportunismo en las urnas. La claridad y el coraje de Guardiola son una forma de liderazgo verdadero. En un país saturado de ruido, la claridad también es una forma de coraje. La decisión de Guardiola tiene lectura más allá de las tierras de su Comunidad y muestra que el valor de decidir sigue siendo la prueba más difícil de pasar en política.