Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, declaró ante el juez Peinado que su asesora, Cristina Álvarez, solo le hacía favores excepcionalmente. Sin embargo, se ha descubierto que Álvarez intercambió más de 230 correos electrónicos con el exvicerrector de la Complutense, Juan Carlos Doadrio. Begoña Gómez afirmó que Álvarez se encargaba de coordinar su seguridad, actos y eventos, así como de llevar su agenda institucional. También reconoció que Álvarez tenía acceso a su correo electrónico y que, excepcionalmente, contestaba a correos no relacionados con el trabajo. La defensa de Begoña Gómez pidió que se dejara sin efecto la orden de entregar todos sus correos electrónicos de los últimos siete años, argumentando que vulneraba sus derechos. La investigación se centra en la contratación de Cristina Álvarez y su posible uso para beneficio personal.