La ciudad de Sevilla vivió la mayor tromba de agua de su historia, con 115 litros por metro cuadrado en un solo día. El alcalde, José Luis Sanz, criticó a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) por no activar el aviso rojo, ya que solo estaba activo el aviso naranja. La consecuencia fue un auténtico caos en la ciudad con más de 440 incidencias por calles inundadas, viviendas, sótanos y autobuses. La Junta de Andalucía y el Gobierno se unieron a la crítica, con el delegado de la Junta, Ricardo Sánchez, lamentando que el subdelegado del Gobierno, Francisco Toscano, se dedicara a criticar al alcalde en lugar de ponerse en contacto con el Consistorio para conocer la magnitud del temporal. El alcalde destacó que gracias al funcionamiento de los dos tanques de tormentas, la capital no se inundó a las diez de la mañana. La situación desató una 'guerra' de acusaciones entre las administraciones, con el alcalde pidiendo una agencia estatal de meteorología más operativa.