La frontera entre Estonia y Rusia es un punto de gran tensión debido a la guerra en Ucrania. Los viajeros deben esperar entre tres y cuatro horas para cruzar, y se les somete a estrictos controles y formularios interminables. La UE ha impuesto sanciones a Rusia, lo que ha afectado el comercio y la libre circulación de personas. En 2024, el paso entre Narva e Ivangórod solo está abierto para peatones, y los vehículos deben utilizar otros puntos de cruce. Las autoridades estonias han reforzado la seguridad en la frontera con vallas retráctiles y obstáculos. Rusia también ha endurecido su normativa sobre la importación de productos, y se ha reducido la cantidad de mercancías que se pueden importar sin impuestos. El año pasado, se registraron 510.000 entradas desde territorio ruso. La situación en la frontera es complicada, y los viajeros deben estar preparados para enfrentar largas esperas y controles estrictos.