La jueza federal Allison Burroughs ha ordenado la revocación de los recortes de la Administración Trump a la Universidad de Harvard, que ascienden a más de 2.600 millones de dólares en fondos para becas de investigación. La sentencia supone una importante victoria para Harvard en su batalla con la administración Trump, que también ha intentado impedir que la universidad acoja a estudiantes extranjeros y ha amenazado con revocar su exención fiscal. La Administración Trump había vinculado la congelación de fondos a Harvard con los retrasos en la lucha contra el antisemitismo en su campus, pero la jueza ha afirmado que la investigación financiada con fondos federales tenía poca relación con el antisemitismo. El presidente de Harvard, Alan Garber, se comprometió a luchar contra el antisemitismo, pero afirmó que ningún gobierno debería dictar lo que las universidades privadas pueden enseñar, a quién pueden admitir y contratar, y qué áreas de estudio e investigación pueden desarrollar. La Administración Trump niega que los recortes se hayan realizado como represalia y afirma que las subvenciones ya estaban siendo revisadas incluso antes de que se enviara la carta de demanda en abril. La universidad ha tomado medidas para autofinanciar parte de su investigación, pero ha advertido de que no puede absorber el coste total de los recortes federales.