La democracia ateniense se desarrolló en Atenas y permitió que las decisiones políticas fueran tomadas por el pueblo. En la Grecia antigua, los ciudadanos no elegían directamente a sus representantes, sino que participaban directamente en la toma de decisiones políticas, votando en la Asamblea. Para elegir a ciertos cargos públicos, se utilizaba el kleroterion, una máquina de piedra con ranuras y bolas de colores. El kleroterion era una especie de piedra con diferentes ranuras, generalmente hecha de mármol, donde se introducía un pinakion de bronce con el nombre de uno de los ciudadanos que quería ser elegido para el cargo en cuestión. La piedra también contaba con un tubo vertical en uno de sus lados, que jugaba un papel clave en su funcionamiento. En este tubo se introducían diferentes bolas de color negro y blanco, que eran las encargadas de determinar quiénes eran los elegidos. Cada bola se tiraba desde arriba hasta alinearse con las diferentes ranuras: si la bola era negra, esa fila de ciudadanos no eran elegidos. Si por el contrario la bola era blanca, el grupo de la fila era seleccionado. Los ciudadanos tenían que desempeñar el cargo para el que habían sido elegidos durante un año solamente y no tenían derecho a repetir. La democracia ateniense terminó en el 322 a. C. con la hegemonía macedonia.