Kojève, un intelectual influyente, defendía que Marx había tenido razón en todo menos en una cosa. El capitalismo es la máquina de producción más portentosa, pero no es cierto que las masas fueran a ser cada día más pobres. Henry Ford fue el hombre clave de esta revolución que el capitalismo hizo de sí mismo, creando el capitalismo de consumo y la clase media. Kojève veía esto como el 'fin de la historia' en términos hegelianos, donde las contradicciones de clase se resuelven no por la lucha, sino por la eficiencia industrial. La tríada Xi-Vlad-Kim le viene a dar la razón a Kojève sobre que el fin de la historia será más bien en clave de democracia autoritaria que de democracia liberal. Los líderes representan modelos de gobernanza que fusionan elementos del comunismo histórico con dinámicas capitalistas controladas por el Estado. El camino a la servidumbre se realizará en tecnológicamente avanzados coches eléctricos controlados por la IA. Los Henry Ford de este modelo tecnocrático se llaman Shawn Xu y Wang Chuanfu, CEOs de Omoda y BYD. Xi Jinping lleva todas las de ganar porque puede controlar Huawei y Baidu, mientras que Trump no puede controlar Apple e Intel.