Ignasi Guardans, un burgués de Barcelona, ha expresado su opinión sobre la capitalidad de Madrid, asegurando que nunca debió ser una Comunidad Autónoma como las demás. Esto se debe a que, según él, Madrid vive esencialmente de los beneficios de su capitalidad. Sin embargo, este mito de la capitalidad se desmiente al analizar el crecimiento de Madrid, que comenzó hace un cuarto de siglo, coincidiendo con la descentralización de Aznar. En ese momento, el Gobierno central quitó peso a la administración central para dárselo a los autonómicos. Durante la dictadura de Franco, Cataluña y el País Vasco fueron las regiones que prosperaron, pero con la llegada de la democracia y el Estado autonómico, Madrid se convirtió en lo que es hoy. La visión del mundo de Guardans gira en torno a la superioridad moral e intelectual de la burguesía catalana, lo que le lleva a creer en mitos absurdos e irracionales. El intelectual David Horowitz recordaba cómo, en su camino a la sección de marxismo de una librería, se dio cuenta de que el marxismo podía estar equivocado, lo que le llevó a cuestionar sus creencias. Sin embargo, es dudoso que Guardans, ya cumplidos los sesenta, sea capaz de cuestionar sus creencias de la misma manera. Madrid no es próspera y avanzada por ser la capital, sino porque probó con el liberalismo y le funcionó. Cataluña, en cambio, ha sufrido una decadencia que no parece tener fin, gobernada por personas como Guardans.