La situación en Ucrania se analiza desde una perspectiva realista, destacando que Rusia busca ser reconocida como una gran potencia y no solo derrotar a Ucrania. En 2014, se le permitió a Rusia anexionarse Crimea sin oposición. La OTAN no se opuso a la invasión rusa en Georgia en 2008 y en Ucrania en 2014. Sin embargo, en 2022, se ayudó a Ucrania a resistir la invasión rusa. La conclusión es que Rusia quiere ser el hegemón de Europa y que la comunidad internacional debe tomar medidas para evitar esto. Se menciona que Alemania fue derrotada hasta su rendición incondicional en la Segunda Guerra Mundial y que algo similar podría ser necesario con Rusia. Se critica la falta de acción decidida por parte de la comunidad internacional y se destaca la importancia de tener una postura firme ante las amenazas de Rusia. Los autores consideran que la situación en Ucrania es un ejemplo de cómo Rusia busca expandir su influencia en Europa y que es necesario tomar medidas para detener esto. Se mencionan fechas clave como 2008 y 2014, y se hace referencia a la OTAN y a la Unión Europea. También se critica la falta de acción por parte de Estados Unidos y se destaca la importancia de la unidad europea para enfrentar los desafíos de la región.