La crisis política en Francia se debe al cordón sanitario que excluye a los partidos radicales de la derecha y la izquierda del gobierno. Bayrou ha caído porque no le ha votado nadie, al igual que Barnier. La exclusión de partidos como el de Le Pen y Mélenchon ha llevado a un bloqueo político en Francia. Se argumenta que mantener a los partidos radicales fuera del gobierno se justifica por ser una amenaza para la democracia, pero en realidad se utiliza para meter miedo al electorado y beneficiar a partidos que no votaría sin ese temor. El populismo es transversal y lo hacen todos los partidos, por lo que excluir a los partidos radicales no es una solución. Emmanuel Macron es el presidente de Francia y su gobierno ha sido afectado por esta crisis política. La exclusión de partidos radicales puede llevar a una deslegitimación del sistema político y a una pérdida de fuerza de los partidos que están fuera del gobierno.