Turkmenistán tiene uno de los accesos a Internet más limitados y lentos del mundo. El gobierno ha desarrollado aplicaciones propias como Bizbarde y Belet Video, que funcionan bajo control estatal. La censura en Internet es una política deliberada, con más de 183.000 reglas de bloqueo y 122.000 dominios censurados. Los ciudadanos deben pagar sobornos o contratar 'paquetes especiales' para acceder a Internet libre, con precios que varían desde 1.000 manats al mes (unos 50 dólares) por VPNs oficiales hasta 2.000 dólares mensuales por acceso total sin restricciones. En 2024, hubo una breve apertura de los bloqueos, conocida como la 'amnistía digital', pero fue reactivada con mayor ferocidad. El gobierno vende sus propias VPNs a los ciudadanos, convirtiendo la censura en un negocio lucrativo.