Felipe VI ha mantenido una imagen de moderación y equidistancia en la mayoría de sus actuaciones, pero ha habido episodios que han demostrado que su papel no está exento de controversia. El discurso del 3 de octubre de 2017, en el que acusó a las autoridades catalanas de situarse "al margen de la legalidad", fue uno de los momentos más recordados. También ha habido otros momentos clave, como cuando renunció a la herencia personal de su padre, el rey emérito Juan Carlos I, y le retiró la asignación pública. Durante la pandemia, adoptó un tono más cercano y social, y se posicionó en defensa del esfuerzo común y la confianza en Europa. En el marco internacional, ha sido firme en su apoyo a Ucrania y ha condenado la invasión rusa. En la Asamblea General de la ONU, ha defendido el derecho de Israel a defenderse, pero también ha condenado la masacre en la Franja de Gaza. Felipe VI ha recibido a Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, en la Zarzuela, después de nueve años sin recibir a un presidente catalán. La Casa Real ha afirmado que Felipe VI se ha atenido a una exquisita neutralidad política en su acción institucional.