En 2019, el Gobierno de Pedro Sánchez decidió cerrar todas las centrales nucleares de España, lo que se consideró una victoria ideológica. Sin embargo, cinco años después, España ha sufrido apagones, subidas históricas en el precio de la luz y una dependencia energética alarmante. La energía nuclear es el presente y el futuro, ya que evita cada año 22 millones de toneladas de CO₂ y reduce drásticamente la huella de carbono. Francia produce el 70% de su electricidad con energía nuclear, lo que le permite mantener uno de los precios más estables de Europa. Por el contrario, países como Alemania han visto cómo sus emisiones se disparaban un 10% al tener que volver al carbón y al gas. El Gobierno empieza a rectificar, pero solo a medias, debido a la presión de las grandes eléctricas. La Comunidad de Madrid defiende un modelo energético que combine todas las tecnologías, que garantice suministro estable, precios razonables y competitividad industrial. El sector energético es crucial para la economía, y la Comunidad de Madrid está preparada para ser el motor de la transformación digital de Europa, con una inversión de 22.000 millones de euros y más de 36.000 empleos en juego.