La fiscal Carmen García Cerdá ha desobedecido a su jefe, Alejandro Luzón, en un juicio sobre la trama Púnica en la Audiencia Nacional. García Cerdá decidió acusar por un delito de malversación, siguiendo el criterio del PSOE y la Asociación de Abogados Demócratas por Europa. La fiscal discutió con su compañera María Teresa Gálvez durante la exposición de las conclusiones definitivas. La tensión entre las fiscales fue tan grande que la presidenta del tribunal intervino para intentar poner paz. García Cerdá ya había sido sancionada con 1.000 euros por desobedecer a Luzón en el caso Montoro. La discrepancia entre las fiscales surgió sobre la acusación de delitos en el juicio sobre la trama Púnica. García Cerdá defendía la imputación de un delito de malversación, mientras que Gálvez apostaba por retirarla. El Tribunal Supremo confirmó la sanción a García Cerdá en julio. La fiscal había pedido autorización para realizar diligencias en el Juzgado de Instrucción nº 2 de Tarragona, pero su petición fue denegada. La junta de fiscales de Anticorrupción avaló el criterio de Luzón y Romeral por 18 votos contra 5.