Antonio Gramsci fue el primer teórico marxista en destacar la importancia de la batalla cultural entre el comunismo y el liberalismo. A lo largo del siglo XX, muchos intelectuales apoyaron a los regímenes marxistas, pero pronto se dio cuenta de que el comunismo conducía al totalitarismo y la pobreza. En contraste, las democracias liberales florecieron, proporcionando libertad y prosperidad. El Partido Socialista de Alemania cambió su orientación ideológica en 1959, defendiendo la economía social de mercado en lugar de los postulados marxistas. La caída del Muro de Berlín en 1989 y la descomposición de la Unión Soviética en 1991 marcaron el fin del socialcomunismo. El postmodernismo y el pensamiento woke surgieron como nuevas corrientes filosóficas, y las élites socialistas se agarraron a ellas para fragmentar a la sociedad y crear un clima de confrontación. Pedro Sánchez, líder del PSOE, ha desarrollado un relato maniqueo para mantenerse en el poder, centrado en la búsqueda de un relato que le permita ilusionar a la ciudadanía y atraer el voto del electorado. El PSOE ha optado por desarrollar un relato cuya principal seña de identidad es la falsificación interesada de la realidad, como se ha visto en la acusación a los jueces que instruyen la causa contra su esposa y su hermano, o en la promulgación de la ley del 'solo sí es sí', que ha llevado a la disminución de condenas o la excarcelación de miles de agresores sexuales.