El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intentado exhibir fortaleza y continuidad en el Congreso, pese a un clima parlamentario cada vez más enrarecido. Ha dibujado un balance muy positivo de los siete años de gestión socialista y ha apelado a Junts para que no se una al bloqueo promovido por el Partido Popular y Vox. Sánchez ha pedido a Junts que mantenga el espíritu de acuerdo y ha recordado que la suerte de mucha gente depende de lo que se debate en la Cámara Baja. El presidente del Gobierno ha asegurado que piensa resistir hasta 2027 y que su estrategia pasa por reconducir la relación con Junts a base de diálogo. El PP, por su parte, percibe a Sánchez como un líder de la oposición y ha destacado que ha mencionado a Ayuso en 5 ocasiones y a Madrid en 13. El partido ha insistido en que la estrategia comunicativa de Moncloa confirma esta deriva. La sesión del Congreso ha dejado una fotografía clara: el presidente se aferra al discurso de resistencia, mientras el PP ya lo imagina como su líder de la oposición. El diálogo con Junts está en punto muerto y la oposición está en modo ofensiva total. El Gobierno intenta sostener el relato de estabilidad institucional, pero la situación es cada vez más complicada. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha intervenido en el Congreso y ha destacado la importancia de la oposición. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, también ha participado en la sesión.