Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, enfrenta múltiples problemas judiciales que afectan a personas de su entorno, incluyendo a su esposa Begoña Gómez, quien deberá someterse a un juicio de un jurado popular por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción y apropiación indebida. La situación se complica con la detención de la Flotilla Global Sumud por parte de las autoridades israelíes, lo que ha generado críticas hacia el gobierno de Sánchez. El juez Juan Carlos Peinado ha determinado que Begoña Gómez deberá responder ante un jurado popular, lo que priva al Gobierno y al PSOE del argumento del 'lawfare' en caso de una eventual condena. La esposa de Sánchez ya había sido vinculada a presuntos delitos en una pieza separada por la supuesta malversación vinculada a su asistente en Moncloa. El presidente del Gobierno ha confesado que no ha pegado ojo pensando en sus compatriotas y el resto de acompañantes de la Flotilla, y que el desayuno se le ha atragantado con la noticia judicial relacionada con su esposa.