Pedro Sánchez ha utilizado la estrategia de convertir a ministros en candidatos autonómicos para ganar visibilidad política. En Andalucía, María Jesús Montero, ministra de Hacienda, ha sido elegida como candidata. Sin embargo, Montero sufre de una elevada tasa de rechazo entre los votantes, con un 43,2% de los andaluces valorándola con un 1 sobre 10. La gestión de la financiación singular para Cataluña genera fricciones en Andalucía, lo que podría desgastar la candidatura socialista. El Partido Popular andaluz se mantiene fortalecido, con Juanma Moreno consolidado como presidente. La campaña electoral se presenta como un examen decisivo para Montero y la estrategia de Sánchez. La valoración de Montero es una de las más bajas entre los líderes socialistas en España, lo que genera preocupación interna en el PSOE.