El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sufrió un contratiempo en su viaje oficial a París debido a una avería técnica en el Falcon que lo transportaba. En lugar de viajar, Sánchez decidió intervenir por videoconferencia en la reunión de la Coalición de Voluntarios para Ucrania. La Moncloa restó importancia al problema, describiéndolo como un asunto puramente técnico. Este verano, Sánchez ha utilizado el Falcon del Ejército del Aire en 18 ocasiones, con 10 de esos vuelos realizados en vacío. El coste de estos desplazamientos, asumido con dinero público, supone un gasto en combustible y emisiones muy superior al de un vuelo comercial. Sánchez también utilizó helicópteros Superpuma para desplazarse a zonas afectadas por incendios. La reunión en París buscaba reforzar el apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa, y la ausencia física de Sánchez no alteró la agenda, pero sí generó comentarios sobre la fiabilidad de los medios de transporte oficiales.