La industria armamentística europea ha entrado en una fase de expansión acelerada, multiplicando por tres el ritmo de crecimiento habitual en tiempos de paz y sumando más de 7 millones de metros cuadrados en nuevas instalaciones. El programa europeo Act in Support of Ammunition Production (ASAP) ha sido dotado con 500 millones de euros para resolver cuellos de botella en la fabricación de munición y misiles. La capacidad anual de producción de munición en Europa pasará de 300.000 unidades antes de la guerra a unos 2 millones a finales de este año. Empresas como Rheinmetall aumentarán su producción de proyectiles de 155 mm de 70.000 en 2022 a 1,1 millones previstos para 2027. La expansión también incluye la inauguración de una planta en Várpalota, Hungría, y la ampliación de la sede de MBDA en Schrobenhausen, Alemania, con un contrato de la OTAN por 5.600 millones de dólares.