Charlie Kirk, un activista conservador de 31 años, fue asesinado mientras daba una charla en una universidad de Utah. A pesar de ser calificado como homófobo y supremacista blanco por la izquierda, Kirk se describía a sí mismo como de centro derecha y abierto al diálogo. Había ido a universidades norteamericanas para debatir con estudiantes de izquierdas, pidiendo que los discrepantes hablaran primero. Sus eventos, llamados 'Demuéstrame que estoy equivocado', se volvieron multitudinarios y plurales. Kirk creía en un gobierno limitado y la libertad de mercado, y apoyaba la descriminalización de la homosexualidad en todo el mundo. Más de 6.800 personas firmaron una petición en su contra antes de su asesinato, pero la universidad defendió su derecho a la libertad de expresión. Kirk era casado, con dos hijos, y se consideraba a sí mismo un cristiano creyente.