Desde la toma de posesión de Donald Trump, casi 200 personas han dejado la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de EEUU, lo que ha generado una grave 'fuga de cerebros' en la agencia. El ritmo de salidas de ejecutivos muestra pocas señales de ralentizarse, con la renuncia del director de seguridad nuclear y su asesor general. La mitad de las 28 personas que componen el equipo directivo de la agencia ha sido nombrada en condición de 'interino', y solo tres de los cinco puestos de comisionado de la NRC están ocupados. Trump ha ordenado a la NRC que establezca plazos fijos para la evaluación y aprobación de licencias, realice una revisión completa de sus regulaciones y reconsidere los límites de seguridad radiológica. La NRC denegó la licencia a Oklo en 2022 debido a importantes lagunas de información en su solicitud, y la empresa ha vuelto a solicitarla. Los demócratas advierten que la 'opa hostil' de Trump sobre la NRC pone en peligro la seguridad nuclear y años de progreso bipartidista en el desarrollo de la energía nuclear.