La Administración de Estados Unidos ha endurecido las sanciones contra Rusia, con el objetivo de dañar el sector petrolero ruso, que financia la guerra en Ucrania. Las nuevas medidas se dirigen contra Rosneft y Lukoil, las dos mayores petroleras del país, y más de una treintena de sus filiales. El Departamento del Tesoro prohíbe a empresas y ciudadanos estadounidenses realizar cualquier transacción con ellas, bloquea todos sus activos bajo jurisdicción norteamericana y excluye a las compañías del sistema financiero del país. Rosneft produce cerca del 6% del petróleo mundial y casi la mitad del de Rusia, mientras que junto a Lukoil exportan más de tres millones de barriles diarios. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la medida busca 'mermar la capacidad del Kremlin para sostener la guerra' y forzar a Rusia a volver a la mesa de negociación. Bessent advirtió de que su departamento 'tomará más medidas si es necesario' y animó a los aliados de Estados Unidos a 'unirse a estas sanciones y hacerlas cumplir'.