Pedro Sánchez llegó a La Moncloa el 2 de junio de 2018 y tres semanas después, el 30 de junio, asistió a la boda de su cuñado, Miguel Ángel Gómez Fernández, en Aldeanueva de Cameros, un pueblo riojano de 16 habitantes. Sánchez y su esposa utilizaron un helicóptero Super Puma para desplazarse hasta la base aérea de Agoncillo, a 57 kilómetros de la aldea, y luego completaron el trayecto en coche oficial. El despliegue policial fue excesivo, con 50 agentes de seguridad y calles cortadas, lo que impidió a los vecinos y periodistas acercarse a la boda. Este evento marcó el patrón de su mandato: un presidente blindado y distante de la ciudadanía. La boda también estuvo rodeada de polémica debido a la relación de Miguel Ángel Gómez con la productora Vancouver Media, que obtuvo ayudas fiscales por más de 4,3 millones de euros después de que él se uniera a la empresa como director de postproducción. El uso del Super Puma y del Falcon para desplazamientos privados o de dudosa justificación oficial se ha convertido en una polémica recurrente durante su mandato.