Un submarino ruso de la clase Kilo 636.3, conocido como 'Agujero Negro', fue detectado navegando en superficie en el Estrecho de Gibraltar el 26 de septiembre. La OTAN había detectado movimientos anómalos en la zona y un avión de patrulla marítima estadounidense P-8A Poseidon sobrevoló el área. El submarino, llamado B-261 Novorossiysk, sufre una fuga de combustible que está inundando parte de su interior, lo que aumenta el riesgo de explosión. La tripulación carece de piezas de repuesto y de especialistas capaces de reparar el fallo a bordo. El Novorossiysk tiene 72 metros de eslora, un desplazamiento de más de 4.500 toneladas y una tripulación de 52 submarinistas. Está equipado con torpedos de 533 mm y misiles de crucero capaces de alcanzar objetivos a cientos de kilómetros. El incidente ha generado preocupación en la OTAN y en las marinas extranjeras, ya que un submarino cargado con combustible y armamento crítico pierde el control en una de las rutas más transitadas del planeta.