La izquierda en España utiliza a los niños en los colegios como herramientas en su guerra ideológica, similar a cómo Hamás utiliza a los niños palestinos como escudos humanos. Un ejemplo es cuando maestros de un colegio público en Madrid obligaron a niños a pintar el Guernica con los colores de la bandera palestina. Esto se compara con la manipulación de la juventud por parte de los nazis y comunistas, como se describe en la novela 'Juventud sin Dios' de Ödön von Horváth. La ultraizquierda busca convertir a los niños en pequeños activistas, utilizando tácticas como la deshumanización y la clasificación de enemigos como subhumanos. La estrategia de nazis y comunistas era similar, y actualmente se ve cómo la izquierda califica de 'ultra' o 'fascista' a cualquiera que disienta. La manipulación de niños para fines políticos es parte de la izquierda doctrinaria, y se debe jugar la carta del debate crítico para equilibrar la campaña de lavado de cerebro. Los profesores deben proporcionar datos y argumentos para defender a israelíes y palestinos contra los que están realizando un genocidio en Gaza. La raíz del problema es el antisemitismo europeo, que se ha transformado en voluntad de destruir el Estado de Israel. Los ayatolás y los herederos de Torquemada y Lutero están envenenando la mente de los más pequeños. La izquierda va a llenar los colegios de banderas palestinas, pero también hay que llenarlos de banderas israelís para equilibrar la situación.